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CURRENT MOON

Esta web está dedicada a los que, como yo, un día buscó ayuda y la encontró. No pretende en absoluto, ser un compendio de astronomía. El lenguaje utilizado y los temas elegidos, de forma sencilla, han sido empleados pensando en los que se inician en esta maravillosa afición.  

 

 

EL MOMENTO CRUCIAL:  EL INICIO

Quien recién empieza a aficionarse a la astronomía, debe procurar siempre hacerlo de la mano de un astro aficionado con experiencia para iniciarse con la solidez necesaria y el orden oportuno. Si en tu localidad existe alguna Asociación Astronómica, no dudes en ponerte en contacto con ellos. Te guiarán por el camino correcto. Si no tienes ninguna asociación a tu alcance, también es importante inscribirte en un foro de Astronomía, para solicitar asesoramiento y guía. 

La forma correcta que aconsejan los expertos es, ante todo, procurarse de unos buenos prismáticos, por ejemplo de 7X50 ó de 10X50 para poder sostenerlos sin excesiva vibración y con la ayuda de un planisferio o de un buen atlas celeste, adiestrarse en el conocimiento y búsqueda  de los diferentes astros del firmamento. Saber localizar las diferentes constelaciones, saber seguir la eclíptica y orientarse correctamente, es esencial para poder luego pensar con seguridad cual telescopio nos conviene comprar y cuales son nuestras preferencias de observación: planetaria, cielo profundo, astrofotografía, etc.

Al elegir unos prismáticos debemos procurar que sus aumentos sean los mas adecuados posible para aprovechar al máximo la luminosidad de las lentes u objetivos. Por tal razón, debemos procurar que el diámetro de la pupila de salida de los prismáticos coincidan lo mejor posible con el diámetro de la pupila de nuestros ojos, una vez nos hayamos acostumbrado a la oscuridad de la noche para observar. Este diámetro esta alrededor de los 7 mm en personas jóvenes y sobre unos 5 ò 6 mm en los de más edad. Podemos calcular el diámetro de la pupila de salida del ocular, si dividimos ese diámetro por los aumentos del mismo. Por ejemplo al dividir 50/7 nos da un cociente de 7,1, que es muy adecuado para observación. Si dividimos 50 mm de diámetro por 10 aumentos, dará un cociente de 5 , menos adecuado para personas jóvenes, pero algo más para los que peinamos canas, puesto que nuestra pupila  ya no se dilata tanto, sólo alrededor de unos 5 o 5,5 mm.

Al comprar unos prismáticos, los datos en que más tenemos que fijarnos, son en los números que aparecen en el lateral, al lado de los oculares. Si vemos 7X50 esta cifra nos indica que tiene 7 aumentos y que la abertura del objetivo es de 50 mm. Unas cifras muy comunes entre los observadores astronómicos. También hay otros tipos de prismáticos, con otras aberturas, veamos:

Tipo Aumento Diámetro Pupila de salida
7X50 7 50 7,1 mm
8X40 8 40 5    mm
9X60 9 60 6,6 mm
10X50 10 50 5    mm
11X80 11 80 7,2 mm
14X100 14 100 7,1 mm

 Los prismáticos tienen un diseño especial para poder observar con los dos ojos simultáneamente. Disponen de dos mecanismos de enfoque de los oculares, uno para el ojo derecho (por regla general) y otro para los dos ojos a la vez. En la parte central tienen una rueda que ajusta la distancia entre ambos ojos. Para graduar el enfoque correcto de los prismáticos debemos seguir el procedimiento siguiente:

1- Dejamos tapado con su tapa, el objetivo derecho y observamos con el izquierdo, giramos la rueda de enfoque hasta lograr una visión clara de los objetos. Ya tenemos el tubo izquierdo ajustado.

2-Quitamos la tapa del tubo derecho y tapamos el izquierdo. Miramos a través del ocular y ajustamos las ruedas concéntricas del mismo ocular hasta que nuestra visión sea la más clara posible. Esas ruedas concéntricas, están graduadas con una escala dióptrica. Si anotamos su graduación, podremos hacer la misma operación más rápida la próxima vez.

 3-Destapemos ahora el objetivo izquierdo y miremos con los dos ojos a la vez. Si no vemos una sola imagen, podemos graduar la distancia entre los dos ojos hasta que se vea una sola imagen, clara y nítida. Ya tenemos nuestros prismáticos perfectamente graduados para la observación astronómica.

Obvia decir que si el mecanismo de ajuste dióptrico, generalmente en el ojo derecho, estuviera en el izquierdo, solo tenemos que cambiar en los pasos 1 y 2, derecho por izquierdo y viceversa.

Otra cuestión a tener en cuenta es el peso de los mismos. La observación con prismáticos de más de 8 aumentos, se hace incómoda por el temblor propio de nuestro pulso, lo cual nos impedirá ver una imagen fija, aparte también de la fatiga lógica que nos ocasiona el peso de los mismos. Será pues, cuestión de pensar en adquirir un trípode especial para prismáticos o un soporte de fotografía. En tiendas especializadas de óptica y fotografía podremos encontrar un adaptador para el trípode, que nos permitirá encajarlo con nuestros prismáticos y permitirnos una observación fácil y placentera.    

Si deseas ampliar tus conocimientos sobre los prismáticos, no dejes de leer esta web. Puede hacer cambiar tus conceptos sobre ellos.

http://www.uv.es/jrtorres/binoculars.htm  

Pasados unos meses, quizá un año, tendremos la certeza de que nuestra afición no era fruto de un día, ni un capricho pasajero. Nos hemos avezado en la contemplación del firmamento, sabemos orientarnos, y  encontramos las distintas constelaciones y estrellas más importantes con facilidad. Ha llegado el momento de pensar en nuestro futuro telescopio.

  Al principio todos nos hemos tenido que devanar los sesos, ante el dilema : ¿Qué telescopio tengo que comprarme?. Es una decisión crucial, quizá la más importante de esta afición. Elige correctamente y tendrás una lista de maravillosas noches de observación, deseando disfrutar de tu teles cada  fin de semana siguiente. Pero si eliges  equivocadamente, tendrás interminables noches de nervios, frustraciones y al final tu teles flamante, acabará en el rincón del desván, lleno de polvo o en el mejor de los casos, en cualquier anuncio de venta de segunda mano en  periódicos o rastrillos de foros astronómicos, con la leyenda archisabida de:" está impecable, solo usado en 3 ocasiones". 

Hay muchos factores que intervienen en una decisión acertada. Si resides en un edificio con comunidad de vecinos, con habitaciones pequeñas y tu predilección es planetaria, tu telescopio debes elegirlo diferente a como si  vivieras en el campo, con grandes espacios abiertos, sin contaminación lumínica y con preferencias de observación de cielo profundo. Desde luego, tu presupuesto a gastar, el peso que tengas que mover cada vez que lo cambies de ubicación y la experiencia en observaciones a "ojo desnudo" o con prismáticos que tengas, es también un factor determinante a tener en cuenta. 

Otro detalle que no hay que pasar por alto es la apertura del telescopio. La apertura es el diámetro de la lente, si es refractor, o del espejo, si es reflector. Ten en cuenta que un telescopio es al fin y al cabo, un recolector de luz y su apertura será determinante para el brillo y nitidez con que puedas ver los diferentes astros. Es lógico deducir que un telescopio de 60 mm de apertura, no podrá jamás visualizarnos estrellas muy tenues o detalles de  las bandas nubosas de Júpiter o  la división de Casini de Saturno como lo haría uno de 120 mm de igual calidad y éste a su vez, no podrá compararse con las imágenes que ofrecerá uno de 200 mm de apertura, de las mismas características. 

Pero nunca debes comprarte un telescopio pensando en su potencia, en los aumentos que te muestre su publicidad. Es un error fatal que comete más de un novato deslumbrado por las cifras que le destacan en la publicidad.  Los aumentos se consiguen, insertando en el porta ocular del telescopio, diferentes oculares, que, o vienen incluidos con el telescopio o se han adquirido posteriormente por separado. Es una pretensión inútil,  poner aumentos muy altos en telescopios de pequeña apertura. Cuando insertamos un ocular más potente, disminuye el campo de visión, por lo que, lógicamente, también disminuye la luz recibida, con lo cual si este ocular es excesivo, solo conseguiremos ver algo cada vez más oscuro y borroso. Solamente los telescopios de grandes aperturas, montados desde luego, en monturas muy sólidas, son capaces de visualizarnos imágenes nítidas, con 250 X (aumentos) o incluso algunos más. He escuchado en más de una ocasión decir a astroaficionados de mucha experiencia, con instrumentos  grandes, que jamás utilizan aumentos superiores a 300. Las imágenes más definidas, más bellas, que más deleitan al observador, se logran con bajos aumentos. Seguro que usarás bajos aumentos, muchas veces. Solamente en objetos muy brillantes, por ejemplo la Luna, se justifica el uso de grandes aumentos.

 

Una norma general aceptada por los astro-aficionados es calcular los aumentos máximos que podemos obtener, bajo cielos limpios y sin turbulencias, a razón  de 50 X por pulgada de apertura, lo cual nos indica de forma clara que en telescopios de 6 " les podemos pedir 300 X y en uno de 8 pulgadas, insertarle un ocular que nos dé 400 X y aún así, con toda seguridad,  estamos forzando la capacidad del telescopio en cuanto a nitidez ofrecida.   

Otra norma seguida por la mayoría de aficionados es NO COMPRAR en grandes almacenes o tiendas NO especializadas en óptica o astronomía; la experiencia demuestra que en tales comercios, lo anunciado como barato y potente, suele salir caro y malo. Si te venden un telescopio y te resaltan sus grandes aumentos, ponte en guardia y desconfía. En sitios similares, es fácil ver anunciado que tal telescopio de 76 mm puede llegar hasta los 450 X. No hay duda que el comerciante te toma por novato e ignorante, pero tú ya sabes que cada 25 mm de apertura, son 50 X y que ese teles de 76 mm no puedes pedirle mas de 150 X. Lo que le pidas de más, es perder calidad y nitidez de imagen, lo cual no te interesa. Las imágenes superior e inferior, ponen de manifiesto lo antes mencionado. El telescopio aludido estaba puesto a la venta en una popular web de venta por internet, por el módico precio de 31 € de salida.

Pero claro, esto también nos puede llevar al extremo opuesto y cometer otro error: -"Si la apertura es tan decisiva, pues compro el teles de mayor diámetro de apertura y listo"- . Lógicamente, este razonamiento sólo funciona en la teoría, en la práctica es mucho más complicado, veamos: Un telescopio grande, pongamos de 300 mm de apertura, requiere por lógica una montura muy robusta, fiable y de peso. Si el conjunto es muy pesado y tienes que moverlo de ubicación,  armarlo, ponerlo en estación, etc., a las pocas veces de tener que moverlo, te habrás cansado y decidirás usarlo en pocas ocasiones.

En ocasiones, entre teles de la misma apertura, hay diseños de telescopios y/o de monturas, más fáciles de transportar unos que otros, unos dan imágenes mas nítidas según su diseño y también unos son más caros que otros. 

Llegado este punto me complace enormemente aconsejaros antes de la compra y después de ella, la lectura de una web excepcional, donde el principiante encontrará de seguro todas preguntas que  inevitablemente todos nos hemos hecho y que ahí están contestadas de forma clara, amena y pensando siempre en orientar adecuadamente al aficionado a la astronomía:

http://www.invlumer.e.telefonica.net

 

  Lo ideal es conjugar estos factores y seguir los consejos siguientes para acertar en nuestra difícil decisión.