Monturas

 

En la compra de un telescopio, se nos presenta un inconveniente añadido, al que debemos prestar mucha atención si no queremos que el mejor telescopio del mercado pierda su valor, por culpa de una montura débil, floja, pobre e inestable. La menor brisa, cualquier pequeño golpe y la imagen en el ocular no dejará de vibrar en unos minutos. En esas condiciones la observación es imposible, la astrofotografía también. Su calvario acaba de empezar  y probablemente su afición, si no lo remedia, acaba de iniciar su fin.

La causa tenemos que buscarla en la feroz competencia entre fabricantes de telescopios, que, o bien por errores de diseño o por una política de reducir costos, ofrecen monturas subdimensionadas para telescopios demasiado pesados. Nuestra misión es compensar esa falta de robustez y solidez, adquiriendo una montura sobredimensionada que nos dé unas imágenes fijas, estables y sin vibración. Siempre será preferible gastarse algo más en una montura de calidad, que tener que aborrecer la observación con una montura inestable, con vibraciones e imposible de fijar una sola imagen quieta.

Si nuestro lugar de observación va ha ser un observatorio fijo, con buena visibilidad y sin problemas de contaminación lumínica, debemos sopesar la posibilidad de instalar una columna sólida, robusta y que, una vez alineada y puesta en estación, apenas habrá que modificar un ápice para observar durante largos periodos. Por el contrario, si nuestro observatorio no es el más adecuado, ni por visibilidad ni por su gran contaminación de luz artificial, hay que pensar en una montura que pueda ser transportada por nuestro vehículo habitual, lo suficientemente sólida y robusta pero no tanto como para que tengamos que usar un montacargas para su traslado frecuente.

CLASES DE MONTURAS 

Hay varias clases de monturas, pero entre los astroaficionados, las monturas básicas que más usamos son dos: la altazimutal y la ecuatorial. La montura altazimutal es más sencilla, más básica. Su movimiento se limita a derecha e izquierda y arriba y abajo. Para seguir el movimiento de cualquier astro el poseedor de una montura azimutal debe empujar el telescopio en las más sencillas, o mover manualmente unos mandos con tornillos sin fin, sólo para arriba-abajo, para poder seguir viendo la imagen en el ocular, en algunos ejemplares dotados de tales mandos. Su principal aliciente es que son mas baratas y ligeras, pero obviamente la imagen de cualquier astro es mas difícil de mantener fija en el ocular y por tanto no son aptas para astrofotografía.

Una variante de la montura altazimutal y que es muy popular entre los aficionados, es la montura Dobson (figura superior). Su diseño esta basado en un sencillo cajón, generalmente de madera, en el que sobre dos paredes laterales, van insertos dos pivotes que situados en el centro de gravedad del telescopio reflector y por regla general, muy grande, permite girarlo suavemente en todas direcciones manualmente. Al tener su centro de gravedad cerca del suelo, permite el uso de grandes aperturas con Newtonianos muy luminosos. Los poseedores de tales monturas suelen ser experimentados buscadores de estrellas y galaxias a los que les encanta la gran luminosidad que gozan tales reflectores.

La montura ecuatorial, en cambio, está concebida   para que se pueda seguir con facilidad el movimiento sideral de cualquier astro, compensando precisamente el movimiento de rotación de la Tierra. En las más sencillas esta dispuesto dos mandos que accionan el movimiento en Ascensión Recta como en Declinación, de forma manual. En las mas complejas, este movimiento está garantizado por motores eléctricos calculados con diferentes velocidades a elegir, para poder hacer el seguimiento sideral de cualquier astro, esté cerca o lejos, vaya más lento o más rápido. Su  puesta en estación también es algo más compleja, pero una vez habituado a ello y bien alineada con el polo norte o sur celeste, antes de empezar la observación, no tendremos ningún problema para localizar todo tipo de astros. Hoy día, con los modernos sistemas de telescopios computerizados y con bases de datos de mas de 50.000 objetos celestes, algunos dotados de sistemas GPS, de posicionamiento por satélite, su precisión alcanza límites insospechados hace tan solo unos años. Incluso disponen de conexión al ordenador para que el telescopio pueda, no solo ser guiado desde una habitación contigua, sino que incluso mediante cámaras CCD, o webcams modificadas por los mismos aficionados, se puedan lograr fotografías de gran calidad sin tener que estar delante del ocular.

Las monturas ecuatoriales modernas, vienen dotadas de un eje polar a través del cual se puede visualizar el polo celeste con gran precisión, una vez niveladas y alineadas correctamente, el ordenador de la montura nos pedirá las coordenadas de 3 estrellas distantes  entre si para tener una referencia clara de su situación geográfica y poder empezar a operar con exactitud durante toda la observación. Por ello, aún a costa de repetir machaconamente nuestro consejo,  es fundamental asegurarnos de comprar una montura firme, robusta y estable, sobredimensionada para que soporte sin pestañear, el tubo de nuestro telescopio. Si esto se consigue, nuestras observaciones siempre nos entusiasmarán y jamás lamentaremos haber gastado un poco más en una montura de calidad.

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